jueves, 31 de octubre de 2013

Querido Victor

Querido Victor
Tenias que haber visto su cara bajo aquella mística luna. Por fin lo había logrado.

Lo único que te interesa saber de Nathan es que el tenia un temperamento difícil. Pocas veces aguantaba a la gente, no quiero decirte que no tenia amigos, que los tenia, pero que rara vez él los aguantaban. No se mostraba violento cuando ocurrían estas situaciones, o al menos no se comporto las veces que estuve con él, simplemente se iba a un lugar apartado y entraba en un trance característico suyo. No se si alguna vez has visto a alguien borracho, cuando esta cociente pero no sabe lo que pasa a su al rededor, así se ponía Nathan. Ah, y cuando tenia oportunidad dormía, le encantaba dormir. Tenia una gran variedad de cojines y almohadas, para él, el mejor dinero invertido.



Y te preguntaras Victor ¿Por que me cuentas todo esto? Pues porque sin saber todo estos detalles es muy complicado comprender su historia. Y hechos ya los preliminares, continuemos.



Todo empezó un simple día, un día donde Nathan tenia un humor de perros, para variar, e iba a empezar ya a estar ausente pero algo cambio. Una chica le había pedido los apuntes, y eso era toda una odisea porque Nathan no tenia fama de ser solidario, no tenia fama en general, aunque eso era algo que le beneficiaba. Bueno, eso que Angie le había pedido los apuntes.



Aunque parezca extraño, querido Victor, toda la historia empieza con esa tonta pregunta, me encantaría seguir contándotela pero me tengo que ir, no te preocupes, pronto seguiré escribiéndote.


Un saludo

Tu amigo

jueves, 24 de octubre de 2013

Bellos

Somo bellas criaturas pero solamente durante un efímero tiempo. Y cuando ya no lo seamos intentamos eliminar la belleza de lo ajeno. No es algo que se hace con alevosía, sale de nuestro yo más primitivo.

Todo lo bello puede vivir, pero no eternamente, la madre naturaleza lo marchita. Debemos disfrutar de nuestra perfección, aunque sepamos que dentro de poco seamos únicamente recuerdos de un pasado dorado, eso no tiene que impedirnos crear nuestra historia. ¿O acaso un fénix ignífugo, por temor a no desperdiciar su vida, se quedaría aislado en su propia burbuja? No, el fénix volaría felizmente, sin temor a nada y cuando llegase su hora, al ver que no prende asumiría su destino.


Nosotros no podamos arder, pero si podemos resarcir de las cenizas, evitando a los que quieren eliminar nuestro brillo o quitándole el suyo