Somo bellas criaturas pero solamente durante un efímero tiempo. Y cuando ya no lo seamos intentamos eliminar la belleza de lo ajeno. No es algo que se hace con alevosía, sale de nuestro yo más primitivo.
Todo lo bello puede vivir, pero no eternamente, la madre naturaleza lo marchita. Debemos disfrutar de nuestra perfección, aunque sepamos que dentro de poco seamos únicamente recuerdos de un pasado dorado, eso no tiene que impedirnos crear nuestra historia. ¿O acaso un fénix ignífugo, por temor a no desperdiciar su vida, se quedaría aislado en su propia burbuja? No, el fénix volaría felizmente, sin temor a nada y cuando llegase su hora, al ver que no prende asumiría su destino.
Nosotros no podamos arder, pero si podemos resarcir de las cenizas, evitando a los que quieren eliminar nuestro brillo o quitándole el suyo
no me parece... la belleza se agota al igual que la vida y se la va perdiendo a la par... hay q saber aceptarlo y ya
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