Hasta hoy tenia la vaga esperanza de recibir cualquier muestra de afecto, aunque fuese un misero abrazo tuyo. Pero como suele ser ya peculiar en mi, no sucedió. Rompiste toda mis ilusiones en un segundo, en el tiempo que dura respirar pero lo hiciste de una forma tan suave, tan dulce que hasta podría llamarse afecto, claro que no era lo que yo deseaba sin embargo pude ver que te preocupabas tanto por mi, de que mi sonrisa nunca huyera , de darte tu protección y tu calor.
Muchas gracias, de corazón, por hacerme despertar
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