Llena de ira Ágata siguió rebuscando en el estudio hasta encontrar su ordenador, que por suerte aun estaba encendido. Miro su correo y vio que habían enviado las fotos a su padre.
Salio corriendo en busca de Ángel pero cuando llego a su casa todo fue demasiado tarde, ella estaba viendo como le había pegado un disparo a su amigo, subió corriendo en busca de Cristina pero se estremeció a escuchar otro disparo, cuando encontró ambos cadáveres leyó una nota que había sobre el pecho de la difunta. Decía que no soportaría que Ángel fuera a la cárcel y le pedía perdón a Ágata, porque ella había sido quien había matado a su amigo y también la persona que había llamado a policía.
Y como si de un sueño se despertarse miles de sirenas retumbaron sobre su cabeza, la policía se encontraba allí pero ella no podía ir a la cárcel, la hija del alcalde no podía tener esa fama tan ruin. Así que hizo lo único que le vino a la mente, agarro el arma, la apoyo sobre su cráneo y se despidió de todos.
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