Hoy te lo conté, te envié la carta con remitente y estoy seguro de que te ha llegado. Si la has leído ya es cosa tuya. Me gustaría decirte otra vez que sé que tenia que habértela dado en persona o habértelo dicho todo pero si ahora me ha costado una fuerza colosal contártelo, imagínate como tenia que haber sido cara a cara, sobretodo sabiendo que tu viaje era inevitable.
No me arrepiento de nada, de ningún abrazo, ni de ninguna vez que me corte, porque de no ser por eso ahora no sentiría lo que siento por ti y me da igual los kilómetros que nos separen porque yo te seguiré esperando como el perro fiel que te soy, pero si tu has abandonado al perro, al menos librare del dolor de la correa que le asfixia.
Yo ya hice todo lo que estuvo en mi mano por intentarlo, ahora solo toca que suene el despertador y vea que tu estas volando en el cielo y yo estoy encadenado siete metros bajo tierra.
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