Su melena escarlata se agitaba al compás del aire. Ágata estaba acicalándose mientras Ángel conducía uno de sus descapotables, esta vez conducía el rojo. Ángel era un chaval alto como una montaña y de la cima nacía una larga catarata azabache. Él también pertenecía al Homis Dei, es más, ahora mismo estaban buscando una victima. Mientras que Ágata prefería un vagabundo porque esto eran los más fáciles de engañar y matar, Ángel se había decidido por el empresario que conducía delante suya. Estuvieron peleando hasta que la joven consiguió manipularlo para que incumpliese la ley que habían impuesto de ayudarse entre los homicidios.
Ángel adelanto a la berlina del futuro difunto, por lo que había podido ver Ágata era un hombre canoso, eso y que viaja solo. Condujo hasta las afueras, donde había poco trafico a esas altas horas de la tarde. Alli Ágata se bajo y con una falsa cara de malestar le suplico que bajase a ayudarles porque pronto iba a anochecer y aquel era una barrio peligroso para ellos. El hombre accedió de buena gana y se bajo para ayudarles. Entonces Ángel le administro un pañuelo con una sustancia sedante. El cuerpo inconsciente del hombre se desplomo sobre el hombre, lo metieron en el maletero y siguieron conduciendo.
Llegaron hasta la mansión del caballero y para variar, estaba solo. Llevaron el coche hasta el garaje, allí dejaron a la yacente figura sobre una larga mesa de metal, ambos pusieron las batas y empezaron a jugar. Los padres de Ángel eran unos ilustres cirujanos, y su hijo había heredado el don. Decidieron cambiarles las extremidades, la pierna izquierda en el hombro derecho y el brazo derecho en el lugar que le correspondía a la pierna, ellos querían seguir ''creando su obra de arte'' pero había pasado mas de dos horas desde el secuestro y ya era hora de esconder al cuerpo, que insólitamente seguía vivo, le introdujeron cafeína en vena y empezó a sonar sus gritos melódicos, mientras se enroscaba de dolor preparaban el letal, y sosegado veneno que le llevaría a la otra vida.
Cuando acabaron la labor Ágata volvió a casa y se metió un chapuzón con el astro vecino brillando en todo su esplendor, en aquel momento un mensaje de texto de un desconocido le llego al móvil, eran una docena de imágenes donde se podían ver a ella y a su amigo cometiendo el crimen, incluso cuando estaban operando. No había texto.
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