A la luz del alba visito la mansión de su amigo. Nunca se había fijado pero estaba en el cerro más alto de la ciudad, desde allí se tenia una agradable vista del valle que a esas horas se acaba de levantar. Ángel le estaba esperando tomando un té en el balcón. Ascendió con su característica delicadeza y le acompaño a consumir la infusión de oriente mientras le enseñaba el mensaje recibido, Ni se inmuto, saco su teléfono y con la mirada en el horizonte se lo entrego. En su mensaje no había imágenes, solo una frase ''Todos los Homis Dei lo sabrán'' y apoyo su taza en la mesa de cristal. Él le contó que estaba todo perdido, que se despidiese de sus familiares, que sin dar rodeos, iban a morir.
Y con la energía de un huracán llego Cristina, estaba despeinada y con una camisa que claramente se veía que no le pertenencia por su gran tamaño. Ágata iba a preguntarle que hacia ella allí tan temprano pero le mato con la mirada, se sentó en la mesa y saco una carpeta negra, la abrió y saco todas las fotos. La chica carmesí iba a hablar pero Cristina le corto chillando fuertemente la importancia de los Homis Dei, que limpiaban las calles de la escoria de la sociedad y que ese gran orgullo debía de cumplirse con mas cuidado porque solamente había tres grandes normas y ellos habían incumplido dos. Se calmo y contó que no tenían de que preocuparse que por su querido Ángel había matado al bastardo que le había enseñado las fotos.
Volvió ya tranquilamente a casa cuando el teléfono sonó, Dario había recibido un disparo mortal. Desconsolada fue a la habitación del difunto para llevarse algo que sirviese de recuerdo, siempre le había gustado la fotografía y tenia hasta su propio cuarto oscuro que raramente lo había visto, con una mezcla de pavor y respeto entro lentamente. Encendió las luces y empezó a rebuscar, encontró los negativos de las fotos que le inculpaba a Ángel y a ella.
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